Escrito por: Luis Alfredo Villalba Ruiz

No es necesaria rabia, cólera, ira ni bronca sino estar en los zapatos de uno y otro.

Sentir es la palabra clave, Si sentir lo que se siente y creyendo no merecerlo, por no haber hecho méritos para ello y porque los de la vereda de enfrente también ostentan su rabo de paja.

No fue tu cuna, sino tu opción, fue válida y suficiente para mirar sin miedo y enrostrar cuanta injusticia se cruzara en tu camino, también te pareció insuficiente y debiste abrazar la bandera del derecho del desvalido, válido, tan válido como el calor del padre al hijo que ha descubierto nuevas formas de valerse. No interesa ahora la preeminencia de lo justo o el derecho humano, son válidos el uno y el otro, en tus palabras sería, depende del contexto.

 

La desventaja y las ganas de izar una bandera te hicieron duro y esa dureza te hizo irreverente con quien lo merecía y también a veces con quienes no lo merecían, disimulada por tu convicción, mirada dormida y sonrisa franca.

De seguro, has sido testigo de la vida de los que parecen guetos y castas sociales, económicas, políticas, etc. Ahora los hay también de dirigentes y las del lumpen convertidas en mafia (de a pie y de cuello y corbata) cuando se organizan para sacarle la vuelta a la discreción con principio.

Testigo privilegiado de los pulmones contaminados del obrero minero, de la piel curtida del campesino heredero de una cultura agrícola envidiable, de la sorpresa del nativo que se enfrenta en desventaja al nuevo mundo, de la avidez mental de la juventud sedienta de descubrir un futuro diferente, de los ímpetus, hasta hoy descontrolados, de la clase política incapaz todavía de alcanzar la madurez tan necesaria ya en el siglo XXI y que ha dejado paso libre a cuanto advenedizo que ha aparecido y seguirá apareciendo.

Lo vivido te curtió e hizo diferenciar cada situación y contexto, pero de seguro toda la amabilidad que has guardado en tu corazón, dependerá de quienes te conocimos, salga convertida en nueva propuesta capaz de enmendar errores cometidos en los intentos por convertirse en alternativa.

No será esta generación que lo logre, quizás la siguiente, para ello necesita saber que el espectro político es moral cuando los principios sociales convenidos rigen el actuar diario, es ético cuando se privilegia el respeto por lo concertado y permanecerá incólume mientras tu recuerdo desborde mezquindades y bajezas de quien no llega a la altura de las decisiones que tomaste y el pecho que blandiste sin temor.

Tenemos una dura dificultad en pasar del compromiso ideológico al saber conducir el barco, hay atisbos y tu actuar reciente preocupado por encontrar mecanismos de vigilar lo que se va haciendo es un síntoma.

Esa valentía para ir enfrentando cada diferente momento y contexto te pintó de cuerpo entero Javier y de seguro te acompañará siempre y todos, si todos, ten la certeza, a un lado y al otro de la vereda no olvidaremos tu paso sin bajezas y ecuánime sustentado en la coherencia política de tu actuar.

Dejas Javier un vacio difícil de llenar pero no dudes que haremos lo méritos para no defraudar la búsqueda del tiempo justo, el momento oportuno, la indesmayable búsqueda de la equidad e integración y la exploración de la forma de lograr: La Inclusión en la Toma de Decisiones, para enseñar a pescar y no regar pescado.

¡PERMANECERÁS LATENTE MIENTRAS LA INCLUSIÓN EN LA TOMA DE DECISIONES SEA UNA TAREA PENDIENTE EN LA CONCIENCIA DEL PUEBLO, QUE DEJAS, PERO QUE TE TENDRA SIEMPRE PRESENTE!

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