Escrito por Luis Alfredo Villalba Ruiz
Una decisión hace ya veinticinco años, valiente, decidida, concordada, sembrada de amor; para andar juntos pero no revueltos, juntos ni más arriba ni más abajo, juntos sin opacarse, juntos sin claudicar del horizonte divisado;  veinticinco años, si parece poco, de seguro igual nos sorprenderán los cincuenta y quedarán aún lunas que contar.
Una decisión difícil solo posible con amor y amor de uno no existe debió ser de dos, en terreno fértil cayo y dos hermosos frutos hoy exhibe,  dos resueltos hijos, dispuestos  a dar batalla porque el mundo reencuentre el rumbo de la amabilidad y cultivo de los aprendizajes de la vida en familia de la sociedad.
Ni mejor ni peor, solamente diferente es el hoy,  luego de cinco lustros, de decidir juntar dos caminos en uno,  el color rosa que pintó todo, ha desaparecido y tomado el verdadero color desde gamas grises, tonos de negro, de blanco y el sin fin de colores incluyendo el rosa.


Colores verdaderos con los que aún no se logra el matiz concordante capaz de encontrar el color rosa del inicio, de los veinticinco calendarios, caminando juntos a veces muy pegados, a veces distantes, a veces por diferentes veredas, a veces confundidos en uno. Un aprendizaje aún a pesar del tiempo transcurrido.
La plata es el símbolo para los cinco lustros “Bodas de Plata” dice el argot popular; de dos pasamos a cuatro y luego de cuatro a seis.
“Feliz día” hoy que al transcurrir cinco lustros nos encuentra numerosos, con toda la amabilidad dedicada a uno para que pronto se levante y se dedique a remoler como sabe.
“Feliz día” felices cinco lustros, felicidades por las bodas de plata.
“Feliz día” a ti que eres diestra en hacer permanecer con la esperanza de encontrar el color rosa capaz de pintar todo.
Para ti Yrma Alída, con toda la amabilidad y amor que quiero encontrar.
TE AMA LUCHO.